Las articulaciones junto con los sistemas esquelético y muscular, constituyen nuestro aparato de locomoción, es decir el conjunto de los órganos cuya función es sostener nuestro cuerpo y posibilitar los movimientos. Los distintos elementos de dicho aparato, funcionando de forma coordenada, permiten una amplia gama de movimientos gracias a un complejo sistema de palancas, donde los músculos producen la fuerza motriz, las articulaciones representan los fulcros y los huesos forman los brazos de las palancas sobre los cuales se sustenta el peso de las distintas partes del cuerpo.
Según el nivel de movilidad de cada uno, las articulaciones se distinguen en inmóviles, es decir que no permiten ninguna capacidad de movimiento como por ejemplo las suturas del cráneo; semi-móviles que permiten una movilidad limitada, como sucede con las de la columna vertebral, y móviles que permiten una amplia gama de movimientos como es el caso de los artos. Las articulaciones son una de las estructuras más sensibles al envejecimiento; en el transcurso del tiempo las extremidades óseas de las articulaciones y el cartílago que recubre su superficie están sometidas a un proceso de “desgaste”.
Dicho proceso, que puede ser el causante de molestias y problemas, puede acelerarse también a través de otros factores: la edad, una predisposición genética, sobrepeso y obesidad, trabajos pesados, deporte intenso, posturas equivocadas y estrés. Medicamentos, un adecuado movimiento, curas termales y masajes son los remedios más frecuentes. Pero el médico puede también recurrir a los productos naturales o de origen natural, como los integradores, gel, cremas, etc., útiles para el bienestar fisiológico de las articulaciones y utilizarlos así como soporte de terapias más amplias.
Entre las plantas oficinales que más comúnmente se utilizan para intentar coadyuvar a la normal funcionalidad de las articulaciones, hay que destacar la Garra del Diablo, la Escutelaria, la Spirea, la Árnica y la Boswelia, conocida por su famoso incienso.
Descansar bien para estar bien
Hay que recordar que descansar de forma correcta es muy importante; las molestias que advertimos por la mañana al despertar pueden ser ocasionadas por un colchón o un somier equivocados. Lo ideal sería un somier con planchas de madera y un colchón que sujete el cuerpo y se adapte a su forma. En caso de problemas en las cervicales, sería conveniente utilizar una almohada fina para mantener cabeza y cuello perfectamente en línea.
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