En medio de tanta confusión hay que estar bien informados. La actitud de las personas hacia su propia salud evoluciona constantemente. Cada época histórica, cultura y área geográfica se han caracterizado por diferentes aproximaciones médico-terapéuticas, guiadas por las innovaciones de la investigación o por los contactos con diferentes culturas. En el trascurso de los últimos años cada vez más italianos (según una estimación unos 12 millones) se están orientando más y más hacia las denominadas curas suaves, medicinas alternativas o naturales o no convencionales.
En el momento actual de confusión la misma olla alimenta constantemente y de manera indistinta las disciplinas más variadas: fitoterapia y homeopatía, ayurveda y medicina tradicional china, acupuntura, quiropráctica y todo lo puede venir a la cabeza leyendo cualquier artículo de periódico. La verdad es que no solamente los pacientes sino también la comunidad científica y los mismos médicos de la medicina alopática (es decir, la de nuestro médico de cabecera y la de la Seguridad Social) se están interesando por estas nuevas prácticas que, equivocadamente, se consideran alternativas.
La correcta aproximación sería considerarlas integradoras, es decir, como instrumentos capaces de ayudar a la medicina alopática en a dar una respuesta válida a las exigencias de salud que necesitan todavía una verdadera intervención farmacológica en sentido real y propio. En esta dirección han opinado recientemente tanto la Organización Mundial de la Sanidad (OMS) como el Gobierno de Lombardía, trazando unas verdaderas guías para garantizar la salud del ciudadano e invitando a no recurrir a estas terapias de manera “casera”, sin consultar a los especialistas, al estar convencidos de que no producen efectos colaterales en cuanto “suaves”.
¿Cómo actúa la Fitoterapia?
La fitoterapia está considerada, con todo el derecho, la forma más antigua de medicina y se basa en la concepción de que las plantas poseen principios activos capaces de responder efectivamente a las exigencias de la salud más comunes. La fitoterapia actúa como una medicina alopática, es decir utilizando principios activos capaces de contrarrestar el problema. La única diferencia entre un producto fitoterápico y uno de síntesis química es que el producto de síntesis basa su efectividad sobre una molécula aislada desarrollada en laboratorio mientras el primero basa su efectividad en el fitocomplejo, es decir, el conjunto de los principios activos y de todos los demás componentes naturales contenidos en la droga.
Cómo usar el integrador natural
Con integrador natural se entiende un producto de libre venta, basado en principios activos extraídos de las plantas, cuya cantidad es inferior a la permitida en los fármacos. La legislación italiana atribuye al integrador una actividad fisiológica de soporte a la normal funcionalidad del organismo; por esto está considerado un válido instrumento a disposición del médico para ayudar el paciente a mejorar su estado de salud y bienestar o resolver con efectividad los trastornos cuya gravedad no justifica recurrir al fármaco y una alimentación correcta resulta insuficiente. Finalmente, hay que posicionar el integrador entre alimento y fármaco dentro de la Fitoterapia y, por lo tanto, dentro de la medicina alopática.
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